Presentamos una nueva reseña cinematográfica, y en esta ocasión hemos elegido «Cenizas y diamantes», una película polaca del célebre y prolífico director Andrzej Wajda (1926-2016), estrenada en el año 1958. Se trata de uno de los grandes clásicos del cine polaco. El filme refleja una etapa dramática desde la perspectiva histórica para la nación polaca, como es el final de la Segunda Guerra Mundial, a raíz de la capitulación alemana del 8 de mayo de 1945. El contexto en el que se desarrolla se ambienta en la celebración del final de la guerra con el aplastante triunfo de la URSS, con las tropas soviéticas ocupando toda la Europa oriental, y en particular Polonia, que vive un momento de oscuridad e incertidumbre. El protagonista, Maciek Chełmicki (interpretado magistralmente por Zbigniew Cybulski (1927-1967), apodado el «James Dean polaco»), es un joven nacionalista polaco, de orientación anticomunista, que se ve implicado en un complot urdido para asesinar a un líder comunista local. Maciek opera desde la clandestinidad, bajo el grupo Armia Krajowa (AK), el Ejército Nacional polaco, una organización de resistencia, primero contra los alemanes y, posteriormente, contra los soviéticos. Durante el metraje, se plantea una dicotomía permanente entre la libertad entendida como la defensa de la soberanía de Polonia, desde posturas nacionalistas, y quienes consideran la ocupación soviética como algo positivo. Estas circunstancias atrapan al protagonista, que se ve envuelto en una espiral de violencia y traición.
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El 7 de febrero de 2025, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que establecía una «Oficina de la Fe» en la Casa Blanca, dirigida por su asesora espiritual Paula White-Cain, la pastora de esa «teología de la prosperidad» (prosperity theology) que predica el «Evangelio de la salud y la riqueza» (health and wealth gospel1). Investida de su nueva función, la reverenda pastora dijo: «Tengo la autoridad para declarar a la Casa Blanca un lugar santo. Es mi presencia la que la santifica»2. Los siete rabinos del «Sanedrín Naciente» —la corte suprema que guiará a Israel cuando se reconstruya el Templo de Jerusalén— enviaron conmovedoras felicitaciones al presidente Trump por el establecimiento de esta Oficina. «Expresamos nuestra sincera gratitud —se lee en el mensaje oficial enviado a Trump desde el Monte Sión— por llevar la fe a la vanguardia de la cultura estadounidense y mundial mediante el establecimiento de la Oficina de la Fe en la Casa Blanca. Su reconocimiento de la importancia de la religión en la vida pública es un paso hacia la restauración de los valores morales y del liderazgo espiritual en el mundo3. La carta del «Sanedrín Naciente», que augura el éxito a la «misión divina» del presidente estadounidense, reproduce las dos caras de una «moneda del Templo», acuñada en 2017 para celebrar el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén y, simultáneamente, el centenario de la Declaración Balfour. En el anverso se ven los perfiles de Donald Trump y Ciro el Grande, a quien la tradición judía atribuye la reconstrucción del templo destruido por los babilonios, con la inscripción (en hebreo e inglés) «Cyrus —Balfour— Trump Declaration 1917-2017»; en el reverso está la imagen del Templo de Jerusalén4. Otra moneda, que lleva los perfiles de Trump y Ciro en el anverso y los de Trump y Netanyahu en el reverso, fue acuñada en 2018 para celebrar el septuagésimo aniversario de la independencia del «Estado de Israel»; se observa dos inscripciones en hebreo e inglés: «Y Él me encargó construirle una casa en Jerusalén» y «Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas».
Desde nuestros inicios los autores y temáticas relacionadas con la geopolítica nos han procurado atención e interés por parte del gran público y de los mass media, y no hay más que recordar el efecto que han venido teniendo nuestras obras de Aleksandr Duguin, en especial La geopolítica de Rusia y Proyecto Eurasia: teoría y praxis, sobre todo a raíz de nuestra presentación en Casa de Rusia en un ya lejano 2016, con la inestimable colaboración de Jordi de la Fuente como prologuista, trabajo que siempre reivindicamos desde nuestros medios por el prestigio, la calidad y brillantez de exposición del mismo.