El Origen del hombre y su destino de Resurrección, de hecho, son los puntos cardinales irrenunciables para comprender la naturaleza del «estado humano», que es un todo uno con el proyecto divino del cual brota
El Origen del hombre y su destino de Resurrección, de hecho, son los puntos cardinales irrenunciables para comprender la naturaleza del «estado humano», que es un todo uno con el proyecto divino del cual brota