Dios se supone distinto del hombre, de modo que la relación sólo puede ser la extrínseca a la fe, la oración, la devoción y la observancia de principios morales decisivos a los que se reconoce una validez superior
Dios se supone distinto del hombre, de modo que la relación sólo puede ser la extrínseca a la fe, la oración, la devoción y la observancia de principios morales decisivos a los que se reconoce una validez superior