El homo liberalis odia las patrias pero -¡cuidado!- las reinventa y las reactiva, alzándose como zombies peligrosos, cuando se trata de poner de rodillas a una verdadera e histórica nación
El homo liberalis odia las patrias pero -¡cuidado!- las reinventa y las reactiva, alzándose como zombies peligrosos, cuando se trata de poner de rodillas a una verdadera e histórica nación