Para que la vivencia de la Navidad o Solsticio de Invierno llegue a su culminación, el nacimiento del Sol o Helios eterno tiene que producirse dentro del alma, en nuestro propio interior. Es en el centro mismo de nuestra persona donde debe producirse ese Solsticio simbólico y espiritual, lleno de fuerza renovadora, pleno de esperanza y alegría, que coincide con la Navidad, como fiesta conmemorativa del nacimiento de Cristo, Sol del Mundo