Esta es una de las ideas clave de la mística y el esoterismo cristianos: que el nacimiento de Cristo no debe contemplarse como un simple hecho histórico que ocurrió una vez en el pasado, sino que es un acontecimiento o suceso que ha de repetirse de manera real y efectiva en cada uno de nosotros, haciéndose realidad en nuestra vida personal. He aquí un mensaje de la mayor trascendencia, transmitido a lo largo de los siglos por la más alta sabiduría de la tradición cristiana y que vamos a encontrar en los grandes teólogos, místicos y poetas de todas las épocas