
Reseña y análisis
La obra expone la distinción tradicional entre la autoridad espiritual, cuyo fundamento es metafísico y suprahumano, y el poder temporal, orientado al orden social y político. Guénon sostiene que, en las civilizaciones normales, la supremacía corresponde al principio espiritual, que confiere legitimidad y dirección al ámbito de lo contingente.
El libro diagnostica la inversión moderna de esta jerarquía: el poder temporal, desligado de todo principio superior, pretende autonomía y termina subordinando lo espiritual a fines profanos. Esta inversión, para Guénon, constituye uno de los signos más claros de la desviación moderna y de la progresiva disolución del orden tradicional.