El libertino. La sexualidad como herramienta revolucionaria.
Esaúl R. Álvarez
El libertino dieciochesco, apoyado en Rousseau y Voltaire, justificó el lujo y el placer como algo bueno, erosionando la moral puritana y cristiana. Esta propaganda erótica y anticlerical, asociada a las élites y al consumo, preparó el camino al liberalismo económico y al capitalismo, cuyo ethos supremo es la riqueza.