Política no es poder. Un diálogo con la política clásica en los albores del tercer milenio.
La política clásica (Platón, Aristóteles) concibe la polis como comunidad ética para la vida buena, no mero pacto de intereses. Frente al liberalismo que separa moral y poder, el humanismo cívico integra antropología y virtud: el cambio político requiere la conversión del alma. La degradación de la ciudad refleja patologías del individuo.
