El buen ciudadano. Aportes desde el humanismo cívico.
El humanismo cívico, de raíz aristotélica, propone la recuperación de las virtudes y la amistad cívica como fundamento de la comunidad política, frente al individualismo liberal. La libertad no es ausencia de restricciones, sino capacidad orientada al bien común mediante la prudencia. La polis, como comunidad de virtud, permite la plena realización humana.

